De cuando me he sentido disminuida
Las mujeres experimentamos tantas formas de violencias que las naturalizamos a tal punto de creer que es normal que nos pase, pero realmente "lo personal es político" y lo que creemos que solo nos pasa a nosotras resulta ser algo que nos pasa a todas.
Esta vez escribiré de cuando me he sentido disminuida, porque así me lo han querido hacer creer, que realmente mis opiniones o intereses en su mayoría no son para tanto y que como cualquier otra mujer son intereses banales, superfluos.
Cuando iniciaba el bachillerato no me agradaba la idea de verme femenina, me parecía casi que repugnante usar aretes grandes, hacerme peinados, usar las uñas pintadas y demás. Yo quería de forma inconsciente parecer un hombrecito. Lo quería y esta conclusión la saco después de tantos años ilustrándome y aprehendiendo en el feminismo, porque era lo masculino lo que era tomado en serio, de hecho aún lo es, es lo masculino lo importante y cero banal, nosotras y nuestros gustos, lo femenino es lo poco importante, la moda, el cabello, las películas románticas (que nos enseñaron desde niñas con los cuentos infantiles) todo lo que una como mujer es desde lo femenino es tomado como poco importante.
Por eso es que el feminismo llegó de nuevo a reconciliarme con lo que soy, con mis gustos, con eso que muchas parejas afectivas hombres me dijeron que era estúpido y que me ofendía cuando me lo decían, porque yo siempre he querido desde niña que me miren como una igual y eso implica mis gustos femeninos, no está mal verme femenina y que me guste verme así.
Gracias de nuevo al proceso dentro del movimiento feminista, a tantas mujeres que leído, activistas que he conocido y amigas que me ha traído esta forma de vida y de lucha que he elegido tomar, por tantas enseñanzas personales pero que son políticas porque son para todas.
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