La noche que me habita

Hay certezas y hay dudas, certezas como que descubro que la noche me habita, que se navega a oscuras el mar, que no hay colores siempre y la certezas como que volverá a salir el sol porque hay otra vaina segura, nada permanece todo cambia y es eso con lo que lucho, con el cambio constante que me cuesta mucho asumir.

Lo tengo a él a mi lado en un noche fría en los Andes, solo lo tengo a él en este preciso momento... Me calman sus ronroneos y bajo cobijas me observa escribir... Me recuerda que no estoy tan sola, que él está y que ama con calma, sin fuerzas ni caos... Quizás hay un poco de él y ella (que extraño tanto) en mí...

Dormir como forma de desaparecer un poco de la vida, dormir como forma de sostener los deseos de la noche que me habita, dormir tanto que me recuerda algo, me recuerda que está de vuelta y que aunque es una guerrera incansable, finalmente nunca hasta hoy ha podido conmigo y el amor que también me habita.

Esperanza no, deseo sí, deseo profundo de seguir ganándole a la oscuridad.

Una noche que entendí a Virginia.

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